Diseño de Productos y su Comercialización

Portada diseño de productos y su comercialización

El diseño de productos comprende una serie de etapas de desarrollo, todas ellas de crucial importancia para la comercialización del mismo.

En ellas se toman decisiones que determinan la función y forma del diseño final, garantizando un producto de éxito que encaje con el público objetivo definido.

Para el desarrollo de un nuevo concepto o idea, es fundamental partir de una base sólida que justifique cada decisión tomada a lo largo del proceso, que sirve, además, como guía para llegar al objetivo final.

El desarrollo de un producto se puede dividir en cuatro partes:
1. Análisis
2. Conceptualización
3. Validación
4. Industrialización y Comercialización.

Cada una de ellas se detallan a continuación. ⇉

ANÁLISIS

Previamente a la conceptualización del producto, realizar diversos análisis proporciona datos de relevancia para el correcto enfoque del diseño.

Estos son, por ejemplo, análisis de mercado, de usuario, análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades), AMFE (Análisis Modal de Fallos y Efectos), etc.

¿Quién es nuestro público/mercado objetivo?

¿Cuáles son los problemas a los que hay que ofrecer una solución?

Son preguntas básicas planteadas al comienzo de un proyecto.

La realización de estos análisis generan datos de interés para valorar y planificar el proyecto, seguir diferentes metodologías de desarrollo y generar nuevas ideas bien fundamentadas.

El análisis de los factores que afecten al proyecto objeto de desarrollo, hace posible generar una lista de requisitos de diseño que marcarán y condicionarán el desarrollo del producto.

Una vez se recojan todos los datos necesarios que se consideren de relevancia, se pasará a la fase de conceptualización de un producto.⇩

LA CONCEPTUALIZACIÓN DEL PRODUCTO

Empatizar, Definir, Idear, Prototipar y Testear son las fases fundamentales para la conceptualización de un producto.

Forman parte del conocido método “design thinking”, muy comúnmente usado por los diseñadores industriales como herramienta para la generación de ideas innovadoras.

El factor más importante para el diseño de un producto es el usuario. No podemos olvidar que la finalidad de un producto es cubrir sus necesidades, y por supuesto, la venta del mismo.

Si el producto tiene un enfoque erróneo, será un fracaso. Es por ello que se deben tomar las decisiones acertadas para garantizar su éxito y tener un impacto positivo.

Empatizar es fundamental para comprender el entorno del usuario final. Entender sus problemas y necesidades es primordial para poder satisfacerlas.

Ponernos en la piel de dichas personas es un reto, pero clave para obtener el resultado idóneo y más innovador. Podemos conseguirlo, por ejemplo, a través de entrevistas.

Para definir será necesario filtrar toda aquella información obtenida anteriormente. Sólo aquellas ideas que aporten valor al producto deben tomarse en cuenta para la generación de nuevos conceptos.

Por último, idear consiste en la generación de nuevos conceptos teniendo en cuenta toda la información recopilada, todo esto a través de diferentes metodologías (El Brainstorming es una de las más conocidas y populares).

Es el primer paso para acercarnos al resultado final. Estas ideas serán filtradas y evaluadas, llegando poco a poco al producto final.

Se deben proporcionar ideas que den solución al problema o problemas planteados de diversas formas, desde diferentes puntos de vista, enriqueciendo, así, el proceso de diseño.

Hay que comprender que el proceso de desarrollo de un producto es contínuo. Generar ideas, evaluarlas y realizar cambios es un proceso que se realiza de forma repetitiva hasta llegar a un concepto idóneo a desarrollar.

Dentro de la fase de ideación se hace uso de dos herramientas principales para plasmar ideas: el sketching y el diseño CAD.

El Sketching es la principal herramienta para conceptualizar un producto. Hay que plasmar todas aquellas ideas de nuestra cabeza en un lienzo en blanco. Como método más convencional, barato y rápido, podemos coger un lápiz y un papel.

Para aumentar la calidad de los bocetos, se aconseja el uso de rotuladores promarker o copics. Mejora la comunicación de nuestras ideas sacrificando un poco el bolsillo.

El sketching digital también es una buena opción para la comunicación de las ideas. Existen numerosos softwares (como sketchbook Pro, Photoshop, etc) para realizar bocetos digitalizados. Se usa una tableta gráfica, obteniendo resultados inmejorables.

El Diseño CAD permite conceptualizar de una forma más precisa usando un software CAD de diseño paramétrico. Existe una gran variedad de softwares de diseño asistido por ordenador (3D) para la conceptualización de un producto.

Desde Catia v5 como herramienta más potente (Dassault Systèmes), encontramos Solidworks (Dassault Systèmes), Fusion 360 (Autodesk), hasta programas de software libre como FreeCAD con gran variedad de posibilidades.

 

La finalidad de este proceso, es escoger un concepto a desarrollar. Materializarlo, testearlo y llegar poco a poco al resultado final.

 

Prototipar y sentir en nuestras manos los conceptos generados en la fase de ideación permite visualizar posibles defectos y fallos imperceptibles a través de un papel o una pantalla.

Por último, durante la fase de testeo, se prueba el producto con los prototipos fabricados. Ésta fase es crucial y ayudará a encontrar mejoras significativas, posibles carencias que deberán contemplarse posteriormente en el rediseño del producto.

VALIDACIÓN

El testeo del producto a través de maquetas y/o prototipos ayuda a que el usuario y el diseñador sean capaces de evaluarlo de una forma rápida y precisa, pero sobretodo, natural e intuitiva teniendo el  producto en nuestras manos.

Testeo de productos

Tal y como se comenta anteriormente, es complejo detectar posibles errores a través de un papel o una pantalla. La realización de maquetas son el ejemplo más claro y rápido para el testeo de un producto y optimización de este.

Comprobar la ergonomía del producto, saber si es intuitivo y/o fácil de usar son algunos de los factores que se aclaran en esta fase. Poco a poco, se llegará al diseño final, realizando cambios significativos para mejorar nuestra idea.

Gracias al uso del rapid prototyping o impresión 3D, somos capaces de materializar aquellas ideas cuya evaluación sea necesaria, disminuyendo tiempos en la toma de decisiones y haciendo más eficiente nuestro trabajo.

Esto se traduce, además, en una mayor probabilidad de éxito del producto proporcionando un servicio de calidad al cliente.

Prototipado

Un prototipo es una representación fiel y funcional de nuestro diseño, que se toma como referencia para la fabricación del mismo en una misma línea de producción. Hay diferentes técnicas para realizar un prototipo.

La impresión 3D (como estereolitografía, SLS o FDM) es una de las herramientas más conocidas, accesibles, económicas y eficaces para la realización de un prototipo

Rediseño y acabado

A través del testeo de productos se obtienen información que permite realizar modificaciones en el diseño. Para ello, hay que gestionar y comprender esos datos, traducirlos a nuevas ideas para realizar cambios en el diseño previamente propuesto.

Estas modificaciones se aplicarán al producto generando nuevos conceptos, cada vez más cercanos al resultado final esperado. Nuestro producto debe cubrir las necesidades del usuario, además de ser intuitivo, usable, garantizar la seguridad del usuario, etc.

Packaging y branding

Del mismo modo que no se puede lanzar un producto al mercado sin un previo testeo del mismo y validación, sería una decisión errónea no trabajar del mismo modo la comunicación del producto a través de su packaging y marca.

El primer contacto entre usuario y producto se produce de forma visual, por lo que es necesario comprender este lenguaje para dejar que el producto comunique por sí solo.

La marca actúa como diferenciador de nuestro producto con respecto a la competencia. Un nombre, símbolo o tipografía hace de distintivo frente a ella.

El packaging puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de nuestro producto. Además de protegerlo ante posibles daños, actúa como “vendedor silencioso”.

Llama la atención del consumidor, de nuestro usuario. Presenta información del producto a través del canal visual. La correcta elección del color, tipografías y disposición de elementos es fundamental para actuar como buen comunicador.

INDUSTRIALIZACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DEL PRODUCTO


El propósito principal del desarrollo de productos es obtener un diseño industrializable que llegue al mercado, y, por ende, al usuario final.

Tener una amplia red y buena comunicación con proveedores facilita este proceso, ofreciendo un servicio de calidad y cumplir las expectativas del cliente. La optimización de tiempos y costos es fundamental en esta fase.


Podemos concluir que el proceso de diseño y desarrollo de un producto es complejo, compuesto además por diferentes etapas, todas ellas de la misma importancia.

Se toman una serie de decisiones para poder lanzar nuestro producto al mercado, siempre con garantía de éxito. Con el usuario final como factor más importante, es necesario ir adaptando y modificando nuestras ideas para que se pueda dar solución a los problemas o necesidades detectadas.

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