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Desarrollo de productos complejos: 5 lecciones del Dyson CameraJet

Detrás de un producto aparentemente sencillo puede existir un proceso de desarrollo extraordinariamente complejo.

El Dyson CameraJet es un buen ejemplo. Su desarrollo ha requerido años de trabajo y la participación de disciplinas como mecánica, electrónica, software, óptica, fluidos, inteligencia artificial, materiales y fabricación. El proyecto refleja hasta qué punto el desarrollo de productos complejos exige coordinar tecnología, diseño, ingeniería, validación e industrialización dentro de un mismo proceso.

Pero lo más interesante no son solo sus cifras.

Son las lecciones que pueden extraerse de ellas y aplicarse al desarrollo de otros productos innovadores.


¿Qué es el desarrollo de productos complejos?

El desarrollo de productos complejos es el proceso de transformar una necesidad o una idea en un producto viable cuando para conseguirlo deben integrarse diferentes tecnologías, disciplinas técnicas, requisitos de uso y procesos de fabricación.

La complejidad no depende necesariamente del tamaño del producto. Un objeto que podemos sostener con una sola mano puede necesitar conocimientos de mecánica, electrónica, software, materiales, fabricación o inteligencia artificial para funcionar correctamente. Precisamente eso es lo que muestra el desarrollo del Dyson CameraJet.

En este tipo de proyectos, el reto no consiste únicamente en conseguir que cada sistema funcione por separado.

El verdadero reto es conseguir que todos funcionen juntos y puedan convertirse finalmente en un producto industrializable.

¿Qué disciplinas pueden intervenir en un producto complejo?

Dependiendo del proyecto, pueden intervenir áreas como:

  • Diseño indusrtial
  • Ingeniería mecánica
  • Electrónica
  • Software
  • Óptica
  • Materiales
  • Inteligencia Artificial
  • Fabricación
  • Prototipado
  • Propiedad Industrial
  • Validación
  • Industrialización

1. Antes de desarrollar un producto hay que saber si podemos terminarlo

El desarrollo del Dyson CameraJet se prolongó durante seis años. Más allá de la cifra, el dato pone de manifiesto una cuestión fundamental: desarrollar un producto complejo requiere planificación desde las primeras etapas.

Antes de comenzar deberían analizarse cuestiones como:

  • Viabilidad técnica
  • Tecnologías necesarias
  • Recursos
  • Inversión
  • Riesgos
  • Hitos del proyecto
  • Prototipos necesarios
  • Validaciones
  • Propiedad Industrial
  • Fabricación e industrialización

Diseñar un producto sin anticipar cómo podrá terminarse puede generar problemas técnicos y económicos en etapas posteriores.

Planificar también forma parte del desarrollo de producto

En proyectos de alta complejidad, la planificación no es una actividad administrativa independiente del diseño.

Forma parte del propio proceso de desarrollo.

Las decisiones tomadas durante las primeras fases condicionan materiales, componentes, arquitectura del producto, costes, fabricación y posibilidades de industrialización.

Por eso, antes de empezar a diseñar una solución conviene plantearse una pregunta esencial:

¿Existe una ruta técnica y económica realista para convertir esta idea en un producto?

2. Los productos complejos necesitan equipos multidisciplinares

En el desarrollo del CameraJet participaron 661 ingenieros, trabajando en áreas como mecánica, electrónica, software, óptica, fluidos, inteligencia artificial, materiales y fabricación.

La cifra es excepcional, pero el principio es aplicable a proyectos de cualquier escala.

Cada vez más productos integran componentes mecánicos, electrónica, sensores, software, materiales específicos o procesos industriales avanzados.

Esto obliga a trabajar de forma multidisciplinar.

Diseño e ingeniería deben evolucionar conjuntamente

Una modificación aparentemente pequeña puede generar consecuencias en otras partes del producto.

Cambiar una geometría puede afectar: al espacio disponible para la electrónica, al ensamblaje, a las tolerancias, al comportamiento estructural, al material, al proceso de fabricación y, por tanto, al coste final.

Por eso, en el desarrollo de productos complejos, diseño, ingeniería y fabricación no deberían abordarse como compartimentos aislados.

Cada solución crea nuevos problemas. Resolverlos de forma progresiva es precisamente parte del proceso de desarrollo.

3. La propiedad industrial debe acompañar al desarrollo del producto

El proyecto CameraJet acumula 38 solicitudes de patente. Pero la principal lección no está en la cantidad.

Está en entender cuándo aparece la propiedad industrial dentro de un proceso de innovación.

¿Cuándo debe estudiarse la propiedad industrial?

La propiedad industrial no debería analizarse únicamente cuando el producto está terminado.

Puede comenzar con la idea inicial, pero también pueden surgir nuevas soluciones protegibles mientras se resuelven problemas técnicos durante el desarrollo. De hecho, en 3DALIA defendemos que muchas invenciones aparecen durante el proceso.

Por ejemplo: mecanismos, arquitecturas técnicas, sistemas de ensamblaje, geometrías, soluciones funcionales, procesos, combinaciones de tecnologías.

Por eso, en proyectos innovadores, propiedad industrial y desarrollo de producto deberían evolucionar de forma coordinada.

4. Inteligencia artificial aplicada al producto: primero el problema, después la tecnología.

El Dyson CameraJet constituye también un ejemplo de inteligencia artificial integrada en un producto de consumo. Su desarrollo relacionado con IA implicó unas 470.000 imágenes y alrededor de 16 millones de líneas de código.

Pero la lección más importante no es incorporar inteligencia artificial. Es saber para qué y con qué objetivo incorporarla.

¿Cuándo tiene sentido integrar IA en un producto?

La inteligencia artificial aporta valor cuando permite solucionar mejor un problema concreto.

Puede resultar útil para:

  • reconocimiento
  • clasificación
  • detección
  • predicción
  • personalización
  • automatización
  • e interpretación de datos.

Pero incorporar IA simplemente porque es una tecnología disponible no convierte automáticamente un producto en innovador.

El orden debería ser el contrario: primero identificar el problema y después seleccionar la tecnología adecuada para resolverlo.

5. El conocimiento experto debe formar parte del proceso

Durante el desarrollo del CameraJet participaron 30 profesionales dentales. El objetivo del conocimiento especializado no fue únicamente validar el resultado final, sino contribuir al desarrollo del producto.

Este principio resulta especialmente importante cuando se diseñan productos para sectores especializados.

¿Por qué incorporar expertos desde las primeras fases?

Un equipo de diseño o ingeniería puede dominar la tecnología pero no necesariamente conocer todas las necesidades reales del usuario o del sector. Los expertos pueden ayudar a: identificar necesidades, definir requisitos, detectar riesgos, evaluar soluciones, diseñar pruebas, interpretar resultados y validar decisiones.

Por eso, el especialista no debería aparecer únicamente al terminar el proyecto.

El conocimiento experto debe ayudar a guiar el desarrollo.

Prototipar un producto significa diseñar experimentos

Uno de los aprendizajes más interesantes del caso está relacionado con el prototipado: Prototipar es diseñar experimentos. No productos.

Esta idea ayuda a entender correctamente para qué sirve un prototipo dentro del desarrollo de producto.

¿Para qué sirve un prototipo?

Un prototipo puede utilizarse para comprobar una hipótesis concreta. Por ejemplo: ergonomía, dimensiones, mecanismos, resistencia, materiales, electrónica, interacción, ensamblaje, estanqueidad y/ o fabricación,

No todos los prototipos tienen que reproducir el producto final. Cada uno debería diseñarse para responder a una pregunta. De esta forma, cada iteración proporciona información útil para la siguiente fase.

Un buen proceso de desarrollo genera conocimiento con cada iteración.

Un prototipo funcional todavía no es un producto industrializable

Conseguir que un prototipo funcione demuestra que una determinada solución puede ser viable. Peor todavía quedan muchas variables por resolver antes de llegar a producción.

Es por esto que en 3DALIA defendemos que además de el producto, debemos diseñar cómo vamos a validarlo. Sobre todo, sin olvidar que un prototipo funcional todavía no es un producto.

¿Qué queda después de conseguir un prototipo funcional?

Entre otros aspectos pueden quedar pendientes:

  • Materiales definitivos
  • Tolerancias
  • Ensamblakes
  • Proveedores
  • Costes
  • Repetilididad
  • Procesos productivos
  • Normativa
  • Ensayos
  • Mantenimiento
  • Control de calidad
  • Industrialización

La diferencia entre un prototipo y un producto no reside únicamente en que ambos funcionen. Un producto debe poder fabricarse, ensamblarse, utilizarse y reproducirse de manera consistente.

¿Qué podemos aprender del Dyson CameraJet para desarrollar otros productos?

Probablemente la mayoría de proyectos no dispongan de seis años de desarrollo ni de cientos de ingenieros. Pero las preguntas fundamentales siguen siendo las mismas.

  • 1. ¿Qué problema estamos resolviendo?
  • 2. ¿Tenemos definida una solución técnicamente viable?
  • 3. ¿Qué disciplinas necesitamos involucrar?
  • 4. ¿Qué debemos prototipar y para qué?
  • 5. ¿Cómo vamos a validar cada solución?
  • 6. ¿Existe conocimiento o tecnología que debamos proteger?
  • 7. ¿Podemos convertir el resultado en un producto industrializable?

La escala del proyecto puede cambiar. La lógica del desarrollo no.

Desarrollo de productos complejos: del problema a la industrialización

El Dyson CameraJet llama la atención por la tecnología incorporada y por todo lo que existe detrás de un producto que, aparentemente, sigue siendo un cepillo de dientes. Pero desde el punto de vista del diseño industrial, su principal enseñanza está en el proceso:

Ingeniería – Prototipado – Experimentación – Propiedad industrial – Validación – Especialistas – Fabricación.

Cada una de estas áreas ayuda a reducir incertidumbre hasta transformar una idea en una solución viable.

En 3DALIA, entendemos el desarrollo de producto como un proceso en el que diseño, ingeniería, prototipado, validación e industrialización deben evolucionar de manera coordinada. Porque el valor de un producto no está únicamente en el resultado final. También está en todo lo que ha sido necesario resolver para llegar hasta él.


Preguntas frecuentes sobre el desarrollo de productos complejos

¿Qué es un producto complejo?

Un producto complejo es aquel cuyo desarrollo requiere integrar diferentes tecnologías, disciplinas técnicas, requisitos o sistemas que deben funcionar de manera coordinada.

¿Qué etapas tiene el desarrollo de un producto complejo?

Aunque depende del proyecto, normalmente incluye definición de requisitos, conceptualización, diseño, ingeniería, prototipado, validación, protección de la propiedad industrial cuando corresponda e industrialización.

¿Por qué es importante prototipar durante el desarrollo de un producto?

Porque permite comprobar hipótesis y resolver incertidumbres antes de fabricar el producto definitivo. Cada prototipo debería diseñarse para validar una cuestión concreta.

¿Cuándo debe estudiarse la propiedad industrial?

Conviene analizarla desde las primeras fases y revisarla durante el desarrollo, ya que algunas soluciones susceptibles de protección pueden surgir mientras se resuelven problemas técnicos.

¿Un prototipo funcional es ya un producto?

No. Un prototipo funcional demuestra que una solución puede funcionar, pero todavía pueden ser necesarios trabajos de validación, optimización, fabricación e industrialización antes de considerarlo un producto preparado para el mercado.

En empresas como 3DALIA estamos a la vanguardia en la implementación de estas prácticas, diseñando productos complejos que no solo cumplen con los estándares de calidad y seguridad, sino que también elevan la experiencia del usuario a un nivel superior. ¿Hablamos de tu producto?

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